El Salto Angel

Hace una semana exactamente pude conocer el Salto Angel, y quería esperar un poco para contar la experiencia aquí en Esquizopedia. Es que tengo sentimientos encontrados con respecto a muchas cosas, que no tienen que ver con lo magnifico del lugar, más bien son una reflexión de esas que deberíamos tener sin que un hecho extraordinario nos despierte un poco.
Tengo casi toda mi vida viviendo en Venezuela, aproximadamente a unas 2 horas y media en avión hasta el Salto Angel. Soy un apasionado por los viajes, conozco muchos países y si me dicen que hay que tomar un vuelo o salir a la carretera (o autopista o ruta) lo hago muy sonriente. Me encanta lo frio y temporal que son los aeropuertos. El llegar, el estar y el regresar de un sitio me mantienen con más vida que muchos alimentos básicos. Y a pesar de todo esto nunca fui al Salto Angel. En mi vida me había propuesto llegar hasta ese lugar del mundo. Tan cerca y tan lejos.
En mi mente estaba más cerca Santiago de Chile que Canaima. Mis ojos parecían tener más ganas de ver Nueva York que la caída de agua más grande del mundo, que paradójicamente tiene la altura de 2 Empire State (lugar donde le pedí matrimonio a Martha).
Cuando vi el salto me conmoví realmente. Lo primero que piensas es que un lugar así no puede existir. Una caída de agua de casi 1.000 metros es algo que hay que ir a ver. Debería ser la prioridad numero 1 de cualquier viajero. No hay absolutamente nada en el mundo que se pueda comparar. Es impresionante, alucinante y mágico. Está tan “lejos” de todo que no hay manera de llegar en automóvil, no hay autopistas ni carreteras.
Y te pones a pensar en lo absurdas que son nuestras prioridades en la vida. Nos pasamos perdiendo el tiempo, escapando a la perfección que significa estar vivos, llenando nuestra existencia de otros destinos. No vemos que a unas 3 horas es posible que se encuentre el mejor lugar del mundo. Yo aprendí con este viaje que no hay que buscar muy lejos para encontrar vivir esa experiencia que te marcara por siempre. Yo se que e probable que al leer esto no te encuentres en Venezuela y que el lugar no se encuentre a 2 horas de tu casa. Posiblemente a 2 horas de tu casa no exista el mejor lugar del mundo y no me lo puedas contar. Pero si no se busca, si no se tiene ese espíritu de salir a descubrir al mundo, no me podrás contar ni a mi ni a nadie, cual es el mejor lugar del mundo para ti.
Desde la semana pasada, mi mejor lugar del mundo está en el estado Bolívar en Venezuela y se llama Salto Angel o en el idioma Pemón: “Kerepakupai-merú”. Y estoy muy contento de poder contarlo y no morir un día, sin saber que existía ese lugar.












