El totalitarismo petrolero del siglo XXI gana el referéndum en Venezuela
Creo que a las cosas hay que comenzar a llamarlas por su nombre, y si no existe una definición exacta para algo hay que inventarla. Decir que el gobierno de Venezuela es una dictadura es un error semántico grande, decir que el gobierno de Venezuela es socialista es una aberración semántica de proporciones épicas. Ayer simplemente ganó el barril de petróleo: el totalitarismo petrolero del siglo XXI. No ganaron las ideas, ni las sonrisas (carisma) de un hombre amargado, que se aferra al poder de una forma patética. La historia será dura con nuestro presidente una vez todo lo que estamos viviendo se entienda mejor y salgan a la luz los abusos del poder. Ayer ganó el ventajismo, la publicidad y el dinero. Las esperanzas de la gente pobre de este país que quiere un mejor futuro fueron fundamentales para la victoria del SI. Estas personas quieren mejor educación, más seguridad, una buena asistencia médica, poder comprar alimentos a precios justos, sencillamente vivir mejor. Tienen esperanza que un sólo hombre resuelva los problemas de un país tan complejo como Venezuela. Lo cual es un error, los problemas de un país se resuelven entre todos.
En el caset mental que tienen algunos chavistas de la élite (no del pueblo), esos burócratas pagados que apoyan el proceso en una mezcla de sus ideas de izquierda (los que las tienen) y poder mantener el sueldo seguro a fin de mes, indican que la opción del NO (la que no quería un continuismo) perdió porque desprecia al pueblo de Venezuela y que por eso no se gana nunca una elección. Nuevamente viven anclados en el 2002, nunca levantaron las velas para salir al progreso. Y olvidan tantas cosas. Que ya el Chavismo ha perdido elecciones, que en éste referéndum actuaron inescrupulosamente gastando y gastando dinero en publicidad y propaganda como nunca se vió en ningún país del mundo. Olvidan y simplifican el ventajismo oficial. Olvidan la historia y se ciegan deliberadamente. Venden su sangre, ideas y rebeldía al poder. Forman parte del ejercito de zombies seudo intelectuales del totalitarismo petrolero del siglo XXI.
Hay que decir las cosas claras, ayer ganó el barril de petróleo y su precio alto que ha favorecido al gobierno de Venezuela en los últimos años. El mismo barril que ha permitido crear una casta burguesa de hombres de derecha vestidos de rojo, basta ver el corazón y el cinismo de sus lideres para darse cuenta que en ellos no existe el humanismo, ni las ideas de un mundo mejor, desprecian tanto a la ecología como a los pobres. Han convertido a los sectores más necesitados de este país en simples números matemáticos para ganar elecciones. Quienes desprecian al pueblo son ustedes, los burócratas pagados por el barril alto de petroleo. Desprecian a los pobres, a los ricos, a los que están en el medio. Desprecian al que produce, al que estudia y al que nunca ha tenido oportunidades. ¿Como es posible que en la ciudad en la cual vivo los liceos públicos sean los mismos que en los años 80s? ¿Cuantos liceos se podrian haber construido con el dinero gastado sólo en publicidad oficial en este referéndum?. Con un barril de petróleo por la nubes y ni un nuevo liceo, por favor.
Los planes sociales de este gobierno son migajas lanzadas al aire. Sólo una pequeña cuota de ese barril de petróleo llega al pueblo que más lo necesita, en el camino los burócratas se quedan con la mayor parte. Y cada día que pasa parece que el porcentaje que termina llegando, a quien más lo necesita, es menor. El dinero que ha ganado este país los últimos 10 años se ha utilizado más en crear nuevos millonarios, como en una segunda parte de esa película adeca que vivimos en los 70s y 80s, en esa movilidad social burocratizada, que permitía a todo empleado público de los estratos medios y altos, salir en unos pocos años convertido en un millonario, o en el peor de los casos, convertido en un integrante más de la clase media alta de este país. Esa es la verdad. Ese es el seudo socialismo de Venezuela. Una élite que en el fondo se parece más a los petroleros de Texas que a los bolcheviques de la revolución rusa. Se creen dueños de Venezuela y actúan como tales.
Eso fue lo que ganó el día de ayer, los derrochadores de los combustibles fósiles, los tejanos de derecha vestidos de rojo, los burócratas pagados. No ganó el pueblo que voto por ellos con esperanza de una vida mejor, a ellos el totalitarismo petrolero del siglo XXI les exigió su esperanza, para alimentarse como vampiros en una fiesta de dolares que durará lo que dure un barril (y una fantasía) con altos precios.










