Yo recuerdo muy bien, con lujo de detalles, colores, olores, cada pelea en la escuela, donde los inofensivos lápices, pasaban de ser el arma de la creatividad, al arma infantil de los niños “violentos” por culpa de las series japonesas (ya hoy en día vintage, tipo Mazinger). Bueno, en mi cuerpo tengo por lo menos una punta de grafito, que jamás pudo salir, de las 5 que osaron llegar a perforar mi piel. No crean que soy tan pacifico, detrás de esta risa de foto, existió alguna vez, un malvado niño que entrego igual cantidad de puntas de lápiz, a sus enemigos infantiles en forma de compañeros de clases. Que tiempos aquellos. Hoy se usan balas, en esa época lejana usábamos puntas de lápices Mongol, bien afiladas.
Pero nada puede convertirse en nostalgia, si no le damos un buen golpe a la memoria. La colección de lápices de Bob Truby es eso. Golpe directo al hígado de los recuerdos. Con 133 marcas de lápices diferentes, es probable que Bob sea el más grande coleccionista de lápices de la historia, si no lo es en el mundo físico, en el virtual de seguro que nadie le gana.
En palabras del mismo Bob:
Espero que usted se sorprenda de la cantidad de marcas de lápiz, alguna vez producida en EE.UU. y en el extranjero. Lamentablemente esos días han terminado y la artesanía, la habilidad y el orgullo, una vez puesto en un lápiz común son cosa del pasado.
Tengo rato mirando y mirando cada lápiz, tratando de descubrir, cual es la marca de la punta, que tengo enterrada en mi espalda. Seguro es de un Mongol, los más populares y hermosos lápices de Venezuela.
Hay que volver al lápiz.
Enlace: Brand Name Pencils
Vía Boing Boing
¡Compártelo!