Ayer regrese de Chile, fue un viaje agradable y rápido. Siempre he pensado que el invierno chileno es de los más duros del mundo, y yo que viaje teniendo gripe y una tos desastrosa, que aun no se me quita. Igual la pase muy bien.
Pude ir a Comunica2.0, un evento donde se hablaba de la web 2.0 llamado (aquí hay una foto en Flickr). Al evento me invito Tomás Pollak de Begin.cl, a quien conocí ese mismo día y aunque charlamos poco se nota que es una gran persona. La charla principalmente se enfoco a debatir el fenómeno web 2.0 desde el punto de vista político al principio, con dos importantes representantes de la clase dirigente de Chile y luego desde el punto de vista del activismo ciudadano.
A mi el tema me apasiona, sea cual sea la opinión de las personas. Me parece un tremendo éxito poder sentar a unas 15 personas en torno a una mesa para debatir aspectos diferentes del efecto de Internet en diferentes ámbitos, se llame o no web 2.0. Hace unos años pensaba que hablar mucho de un tema era aburrido y sin sentido. Hoy creo que mientras más hablamos de algo más podemos entenderlo. Y es sumamente interesante escuchar las opiniones de otras personas, porque cuando no lo hacemos tenemos un mundo demasiado aislado y equivocado. La mejor realidad es la suma de la realidad de los ojos de muchas personas. Muchas ideas y palabras (incluso antagónicas) crean una realidad más cercana a la verdad.
También fui a comer a un excelente restaurant de comida chilena: Liguria. El cual recomiendo ampliamente, el ambiente es muy chevere y la comida Chilean Bistro es excelente, eso si, acompañada de un buen vino tinto y grandes amigos. La foto de arriba es de este lugar, jamas había visto tamaña mezcla de elementos en una pared.
Por otro lado tome muchos vinos chilenos y por desordenado y querer vivir solo el momento no recuerdo ni nombres ni fechas ni viñas. Así que dentro de mis prioridades está inventarme un sistema para poder clasificar los vinos que pruebo cuando viajo. ¿Alguien tiene algún sistema?
Bueno, ya estamos de regreso, así que el blog se actualizará de la forma normal. Rock!!!
Viajar a Chile siempre es un poco duro para mi. Se me llena la mente y el corazón de una nostalgia muy grande. Allí pase mis primeros años de vida y he regresado siempre para encontrar una y otra vez parte de mis raíces, visitar a mi familia y ver a mi madre en un tratamiento medico eterno. En fin, caminar por Santiago es una extraña mezcla de sentimientos para mi, tengo recuerdos recortados y atemporales de una ciudad que es mía y no lo es, al mismo tiempo.
Voy a estar en Santiago de Chile por un poco más de una semana. Si alguien sabe de algún evento o actividad interesante por allá puede enviarme un correo o dejar alguna seña en los comentarios.
Antes que se me olvide, quitando cualquier favoritismo que pueda tener, si hay una ciudad poco publicitada en el mundo y que es una delicia visitar, es Santiago. No puedo describirla en pocas palabras, pero es una ciudad que respira hacia la derecha y a la izquierda al mismo tiempo, una ciudad conservadoramente hippie, estoy convencido que de alguna manera hay microcosmos de los años 70’s desperdigados por toda la ciudad, con todo lo que eso puede significar para la historia rota de Chile. Y no es por esa particularidad que hay que visitarla, es parte del todo. Si en algún lugar una cordillera adorna una ciudad de forma tan sublime es en Santiago, un regalo de la inmensidad de la tierra.
Si nunca fuiste a Chile pon rápidamente este país en la lista… y ve algún día al mercado central para comer loco.
Un amigo me envió por correo el video de una canción mítica en la vida de muchas personas, del sur del continente. El mágico Youtube es capaz de sacar de sus entrañas la canción de 1988 “Chile, la alegría ya viene” (Jaime de Aguirre) usada por la oposición a Pinochet en el Plebiscito Nacional de Chile, que definía si los chilenos querían continuar con el dictador o no. En aquella oportunidad ganó la opción del NO (no seguir con Pinochet) al aburrido SI (si seguir con el general). El resultado final fue de 44,01% por el «Sí» y 55,99% por el «No». Así comenzó el proceso que llevo definitivamente la democracia a Chile.
Muchos expertos aseguran que parte del éxito del NO, tiene que ver con una campaña publicitaria realmente creativa y llena de optimismo, una campaña política muy acertada y que termino por convertirse en histórica (es estudiada en universidades de todo el mundo).
El video y canción principal fue:
Yo tenia 15 años sin ver el video. No lo recordaba tan ochentero, pero es definitivamente una oda a los 80´s, su moda, su música y el sentimiento que se sentía aquellos años. Eso si, algo que jamás olvido de este video es lo optimista, positivo y esperanzador que fue. Y coño, como costaba ser optimista en un Chile de torturados y desaparecidos. Con un gobierno asesino, envejecido, censurador, conservador y retrograda.
Los políticos opositores a Augusto Pinochet entendieron que había que darle esperanzas y alegría a Chile y su gente. Que la forma de ganar una elección es dar optimismo a las personas comunes. Llenar de esperanza los corazones. Todo el mundo pensaba que Pinochet alteraría de alguna manera el resultado o abusaría de su poder dominante para torcer los procesos electorales. Todos lo sabían o lo pensaban. Al final gano la esperanza. Pero no solo porque tenia que ganar la esperanza, los factores opositores al dictador actuaron con inteligencia, con una estrategia clara, crearon mensajes que llenaron de fe a las personas y al final una dictadura cruenta fue derrotada. El miedo fue derrotado.
El ministro del Interior (en aquel momento de la dictadura chilena) Sergio Fernández, admitiría posteriormente:
“Los resultados (de la campaña pro Pinochet) fueron lamentables. Al cabo de muy pocos días nadie pudo ignorar la evidente superioridad técnica de la franja del No», mejor construcción argumental, mejores filmaciones, mejor música. Su melodía característica, en torno a la frase “La alegría ya viene”, era tan pegajosa, que hasta los creativos de la Campaña del Sí en sus reuniones de brainstorming la tarareaban inconscientemente”.
Una lección de historia y de cómo hacer política.
Ahora miremos un poco lo que ocurre en Venezuela.
Aclaratorias fastidiosas para radicales idiotas: Venezuela no es el Chile de finales de los 80´s. Hugo Chavez aunque muy autoritario, impulsivo, regañón y malcriado, no es Pinochet, ni un asesino, ni un torturador. El gobierno de Venezuela no es una dictadura cruenta, mas bien es un despelote ineficiente e incongruente, ideológicamente hablando.
Derrotar a Chavez electoralmente es posible en el próximo referéndum, donde el gobierno y el presidente insisten en convertir una consulta para aprobar una nueva constitución (esta vaina tan larga ya no es reforma, es algo nuevo, como unos pantalones que le pones 69 remiendos o parches o pintamos y repintamos con wiki wiki) en un plebiscito.
Es increíble como a la hora de crear estrategias el gobierno y la oposición desarrollan ideas y campañas publicitarias absurdas e idiotas. El gobierno ha tenido siempre mejores ideas que los atomizados opositores. Pero comienza a sentirse como la publicidad oficialista se pone vieja y cursi. Por el otro lado, la publicidad opositora pareciera ser la misma de un juego de Xbox 360 de odio, terror, destrucción y muerte. Perfecto para vender videojuegos “malignos”, increíblemente poco efectiva para que la gente vote con una sonrisa en la cara.
Ni gobierno ni oposición usan la belleza de la mujer venezolana en sus piezas publicitarias. Cosa por demás bizarra, en el país del mundo que tiene los políticos más feos sobre la faz de la tierra. Solo el CNE pareciera recordar el poder que tiene una cara linda en la publicidad.
Si vemos los ejemplos de la historia, la posición de la oposición es absurda. Con el caso del plebiscito chileno de ejemplo, podemos ver que en Venezuela no solo son ingenuos los políticos, son unos llorones ineficientes. Eso al final son. Se quejan se quejan se quejan se quejan… se quejan se quejan se quejan… se quejan se quejan se quejan. Y no hacen una maldita canción pegajosa para ir a votar. No le dan la más mínima esperanza a la gente. Hablan y hablan de fraude y abstención y conspiraciones. Son más paranoicos de Mulder y ni se han enterado que los 90´s terminaron, y casi llegamos a los 10´s.
Llorando jamas se gana una elección. Gritando fraude antes del posible fraude, menos. La historia debería enseñarles como se puede ganar una elección: con esperanza y optimismo. Si vencieron a Pinochet en una época sin internet, sin ningún medio de comunicación a favor, solo con 15 minutos en TV. ¿Por qué lloran tanto siempre?. Que mania la de todos los políticos venezolanos de retrasar la alegría y la reconciliación.
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