in Opinión

Hoy no quiero escribir de nada

Es que estoy profundamente triste, hoy no quiero escribir de nada. Quiero pensar y descubrir cuando fue que desviamos el camino, cuando ocurrió que los latinoamericanos dejamos de ser esos alegres soñadores despreocupados, que dábamos la mano al inmigrante, al que tiene más y al que tiene menos. Cuando fue que dejamos de mirar a los ojos y comenzamos con el odio. El absurdo odio. Y no hay que ser ingenuo, siempre el ser humano va a encontrar pretextos que justifiquen el odio, sea porque un “otro” nos quitó algo, o porque ese “otro” nos lo puede quitar. Sea por falta de educación o por tener demasiada. Siempre va a venir un cínico a justificar el odio, e ilusamente pensar que más odio va a permitir la paz y el amor. Ingenuos locos.

Quiero recordar cuando ser de izquierda era ser un hippie buena gente (algunos se bañaban, algunos no), cuando se pensaba que podíamos construir un mundo mejor de progreso, un mundo de igualdad, donde había que convencer al enemigo con argumentos no con insultos, escribiendo los poemas más tristes esta noche, y canciones rebeldes, cargadas de cambio social. No esta simplificación al absurdo que es la izquierda actual, donde no hay canciones, ni poemas, donde la bota militar del casi dios ha dado, la marcha marcial a seguir. Ya no es Ghandi quien dice que la paz es el camino, es el odio que dice que el petroleo es el camino. Aplastar al otro es el camino. Negarle su oportunidad de expresarse al otro es el camino. Y si, puede que sea el camino. El camino al monolito negro, donde el más aguerrido le pegará con un palo a todo: a la tierra, a la piedra, a la cabeza aún no sangrante de su amigo-amiga-niño-niña-y-adolescente, el camino a ninguna parte. El reset, el camino de vuelta, porque dimos la vuelta completa.

Estoy profundamente triste de ver como las leyes se manipulan al infinito, como le colocan esplenda al golpe de estado, como piensan que el poder hay que mantenerlo porque el poder hay que mantenerlo #porqueelpoderhayquemantenerlo. Y todo lo llenan de excusas, de una épica que no existe, de un regreso triunfal que ellos mismos decretan, en sus silencios, que no ocurrirá. Estoy triste porque hablan y hablan de enemigos, de aplastar al contrario, son simples racistas de las ideas, discriminan a diestra y siniestra. Mienten de forma estacionaria. Manipulan formalismos. Rezan y no creen en Dios, pero por si acaso. Caminan por las calles y aeropuertos mejor vestidos que Brad Pitt en un estreno de Cannes, mientras usan palabras al azar: oligarcas, pueblo, pobres, ricos, (que lindo reloj tengo), escuálidos, enemigos, patria, muerte, ya-no-es-muerte-porque-la-tenemos-cerca, vida. Y arman frases que Tarantino usará en el dialogo de la película President Dogs, que se estrenará en el 2019, sobre un grupo de políticos retirados que en un café de La Habana conversan sobre las células madres, y debaten que revolucionario debería haber sido el primer inmortal.

Estoy triste porque podríamos estar construyendo grandes países. Sabemos que el camino no es lo que ocurría en los 80s y 90s, tenemos ese conocimiento inyectado en la sangre. Y ahora, a los golpes, aprendimos que esta izquierda infantil del niño grande que le pega a los más chicos, tampoco es el camino. La izquierda Bullying. Y estamos divididos, llenos de odio. Más divididos que cuando gobernaban las hienas o los gorilas, algo prácticamente imposible. Así no se construye nada. Pareciera que vivimos en el universo paralelo donde Nelson Mandela nunca existió, donde su ejemplo no es un ejemplo, es una anécdota. Y eso es el poder para ellos, una anécdota que no hay que soltar. El poder es un guardaepaldas que no hay que perder, porque la calle y la vida real mata y asesina y jode. El poder es un cheque en blanco infinito que no hay que perder, son viajes en avión, son lindas mujeres, son ejércitos de jalabolas, entradas gratis. El poder de arreglar al mundo o al país o a la ciudad, termina siendo EL PODER de arreglar a mi familia, a la familia de mis amigos, y a los camaradas. Nos han gobernado hienas, gorilas, dinosaurios, difuntos y flores.

Y nosotros que no creemos en ellos, y aquellos que si creen en ellos, seguimos nuestra vida, en la seudo normalidad que nos da nuestro último blackberry y la última Miss Venezuela, esperando pacientemente una bala, o un saco de cemento, o un cupo Cadivi, o una casa, o una novia, o una cirugía que no llega jamas, o un medicamento que ya no traen, o un cupo en la universidad, o un trabajo digno, o un libro para aprender, o plata para la quimio, o respeto a nuestras ideas, o progreso, o un camino que no sea el odio. Y así se nos van 5 años, 8 años, 14 años, la vida. Lo que el azar y el colesterol nos tenga preparado.

… y ocurre que el tiempo pasa, nos ponemos increíblemente viejos. Se mueren mis padres, se mueren mis amigos, me muero yo, te mueres tú, se muere el presidente, se mueren los diputados. Y en el cementerio, tomados de la mano, tomamos conciencia por primera vez en nuestras “vidas” que el mundo no nos pertenecía, que somos una simple pizca de tiempo, y nos tomamos 5 minutos (que pueden ser mil años) para analizar cómo y cuando desperdiciamos nuestras pisadas.

Y paradójicamente, aquellos que tuvieron todo el poder y todo el dinero y toda la ropa de Brad Pitt y todo el odio, desperdiciaron su vida, 10 veces más que yo.

Write a Comment

Comment

  1. Es dificil conjurar ideas con este clima anti todo que tiene nuestro país en este momento. Que dificil es ver por encima de la niebla que nos cubre y mirar adelante con esperanza. Pero como dicen en bogotá:

    “Toca”

  2. Deberíamos primero que nada, verificar la premisa en la que te basas, ¿son realmente Izquierda?. Veamos que es la Izquierda hoy: ecologismo, activismo digital, lucha por los derechos de las minorías, mejora de los derechos de los trabajadores, lucha por los derechos humanos. ¿Es esto lo que vivimos en Venezuela?. Creo que no, unos tipos que han tardado 13 años en aprobar una ley del trabajo cuando compartían parlamento con la oposición, luego de pasar 6 años con una AN completamente roja. ¿Un lider que no ha dudado en tildar de no sé cuantas cosas a los indígenas de Bolívar y Amazonas cuando protestaban por aquel proyecto de tendido eléctrico a Brasil, es un tipo ecologista?. Unos tipos que han hecho de todo para vigilar y amedrentar los derechos digitales de los ciudadanos del país. Unos tipos que en 14 años no han aprobado leyes pro-aborto, pro-igualdad de los homosexuales, etc., son los que luchan por las minorías. ¿Unos tipos que no cumplen con el mandato constitucional de protger el derecho a la vida y la propiedad de los venezolanos, son los que respetan los DDHH?. Se escudan bajo la Izquierda, pero son conservadores y autoritarios hasta decir no más.

  3. Molto bellissimo, y seguramente no serás bien entendido por los aguerridos izquierdistas (los derechistas solo miran)…
    Pero me da tanto gusto escuchar esta… decepción, estas ideas.