in Venezuela

Día de vacunas

Hoy fue un día de levantarnos muy temprano. Día de vacunas para Camilo. Nos habían avisado que podía darle fiebre, así que parte de la logistica incluía una visita, la noche anterior, a la farmacia. Nos cuentan que el Corilin es mágico, casi como una poción sacada de un libro de rol. Armados con la poción +1, le dimos unas 8 gotas, un equivalente a unos 0,25 ml. La doctora dijo que le diéramos 0,60. Pero toda una vida detestando las medicinas, algo pega en mi mente de padre.

Gotas arriba, Camilo estaba preparado para sus vacunas. La famosa pentavalente, y la antipolio… Nos subimos al carro, después de manejar 3:48 segundos llegamos al destino. Un ambulatorio que esta a unas 5 cuadras de la casa. Los abuelos de Camilo habían llegado temprano para guardar un puesto. No sea que se acabaran las vacunas. En Venezuela eso es una preocupación real. Todo se termina. Todo puede agotarse. Y si no es así, todos pensamos que es así. Incluso algo tan fundamental como el futuro de los hijos, puede agotarse, en este país de miles de miles de miles de millones de barriles de petróleo.

Como todo gran evento, los teléfonos parecían tener vida propia y tomaban más fotos que las fotos que tomaste durante tus primeros 20 años de vida. Si es que viviste naciste en los 60s o 70s. Una enfermera nos dice que hay una vacuna que está agotada. Bueno, vamos a poner las otras. La madre no quiere mirar, la enfermera inflexible dice que solo la madre puede tener al bebé, no el padre. Y también tiene que mirar, para que luego no digan que no le puso la vacuna o la puso mal.
Videos y fotos más tarde, Camilo sale llorando del consultorio. Hemos logrado inmunizarlo contra 6 peligrosas enfermedades. Nos falta una. Yo estoy contento porque Camilo ha pasado una de las más duras pruebas de toda su vida (hasta los momentos).

Regresamos a casa. Un poco de fiebre. Más poción magica +1. Varios pañales más tarde se queda dormido. Mi esposa ve el Discurso del Rey. Ojalá Camilo no sea tartamudo. Usamos el moderno termometro de oreja, su temperatura es 38. Culpa de la vacuna.

Se hace de noche, Camilo come varias veces en el cheapest lasix día, y ajeno a la tragedia de las inyecciones Camilo ha sonreído hoy como nunca en dos meses (de vida).

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  1. toda una aventura ser padres! me hiciste recordar esos momentos vividos con mis hijos, dicho sea de paso, tengo a la mayor dandome charla, mientras te escribo esto. Felicitaciones nuevamente, marche un babero para Venezuela. Abrazo

  2. Hola, reviso periódicamente tu blog, y recién me entero que eres de Venezuela, siento decirte esto, pero me apenó.
    Suerte.

  3. muchas muchas felicidades, espero a mis pequeñas gemelas para tener toda clase de aventuras cuando lleguen

  4. Tienes razón, es la primera mala experiencia para un bebe, pero la peor de todas las malas experiencias infranqueables de un lactante son los dientes. ¡Diossss!, que penita dan. Cuando llegue ese momento, muy importante tener a mano un mordedor bien frío. O varios.

    Me permitiré darte un consejo, en la próxima vacuna, dale el Corilín durante el día cuando manifieste el fogaje y si en todo el día no se le sube la temperatura, antes de que vaya a dormir, dale el Corilín. Esto es porque no es correcto usar los medicamentos como prevención.

  5. Que identificado me siento con este y otros post cuando hablas acerca de tu hijo. Tengo la dicha de ser padre muy joven y Sebastián mi hijo apenas tiene un mes menos que Camilo, ya pronto me toca esa odisea que relatas… Yo ya me he preparado con la gota mágica y casualidad también hay un ambulatorio cerca de mi casa a menos de “5 cuadras”, espero encontrar todas las vacunas y Sebastían supere con mucha fortaleza esa prueba y salga muy Sonriente al igual que Camilo :)

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices, y son demasiado duro estas lineas “En Venezuela eso es una preocupación real. Todo se termina. Todo puede agotarse. Y si no es así, todos pensamos que es así. Incluso algo tan fundamental como el futuro de los hijos, puede agotarse, en este país de miles de miles de miles de millones de barriles de petróleo.” Todas estas cosas pasan por mi mente muchas veces y es una enorme preocupación en mi vida, no quiero que a mi hijo le falten oportunidades. Tengo muchas metas pero apenas voy a mitad de camino, soy apenas un estudiante universitario y quiero darle muchas cosas a mi hijo, muchas más de las que tu le estas brindando a Camilo…

    Éxitos y espero que sigas inspirando a todo los venezolanos como a mi. :)

  6. yo tengo dos ,una nena de 8 y un nene de 3 y como me temia esos dias de vacunas,te digo yo lloraba con ellos..es una gran aventura esta de ser padres…:)

  7. Hola,Inti.¿Relato de padres primerizos?.Es normal.Nunca queremos que se les haga “daño” a nuestros hijos,cuesta comprender que ese pinchazo les salvará de muchas enfermedades.Por cierto,me conquistaste con la foto del avatar de Twitter con tu bebé.Un beso para Camilo.