La copia privada de la Carta Magna vendida en $21,321,000
La Magna Carta Libertatum (Carta Magna) es algo así como la primera Constitución de la historia de la humanidad. Fue escrita en 1215 por el Rey Juan sin Tierra (que nombre para un rey) para resolver algunos problemas “locales” con otros poderosos de aquella época. Fue el primer documento que consagraba por ley ciertas libertades individuales. Y de alguna manera sienta las bases para lo que mucho tiempo después, en una galaxia muy cercana se conocerá como “debido proceso”.
Realmente no es que yo sea un gran conocedor de la historia, o que sea un odiado abogado, y menos que me crea un gran seguidor de las leyes. Lo que ocurre es que me he topado con un articulo en el New York Times que habla de la subasta de la Carta Magna por la casa Sotheby’s realizada el 18 de diciembre de 2007 por más de 21 millones de dólares . El análisis es impecable y te deja pensando un montón de cosas. Muchas de ellas tienen que ver con el valor intangible o barato de la información hoy en día.
Leer la Magna Carta es gratis, ver fotografías del documento más caro de la historia también. Es solo el valor histórico que tiene el papel físico que lo hace costoso, y lo que representa para las personas por ser un “original”. Pero resulta que no es el documento original, es una copia hecha en 1297 y probablemente una copia de una copia. Pero al final de cuentas es la única copia en manos privadas disponible en el “mercado”. El resto en bibliotecas y catedrales en Inglaterra y Europa.
Es interesante la paradoja, lo que hace caro al documento también es la importancia de lo escrito en el y como ayudo a formar nuestro mundo de hoy. Historia pura y dura pues. De todas maneras lo que lo hace valioso al documento es gratis, podemos leer el contenido y ver fotos. Podemos reunirnos a tomar cervezas mientras discutimos como el Rey Juanito se doblegaba frente a otros poderosos o el pueblo o lo que sea. El documento es increíblemente caro, pero su contenido es gratis y podemos sacarle copia a la copia y repartirlo en la universidad, o el trabajo.
¿Cuál es el valor real de las cosas? Si un bien tan preciado como la información es gratis. Los derechos de autor hacen que está información quede hipotecada unos años, pero al final de cuentas su precio va a ser cero, ya sea porque los formatos sigan cambiando, o porque las fechas que la ley protege al autor caduquen. Pero el formato original como fue presentada esa información puede seguir costando mucho dinero, ya sea por un autógrafo, un valor de colección, etc.
Es el valor relativo de las cosas. Un amante del Béisbol pagaría sumas increíblemente grande por una pelota “histórica”, un valor que tiende a cero mientras mas igual nos de ese deporte. Es la información que lleva “impresa” la pelota la que la hace valiosa. Información que es en definitiva gratis.
Me encanta el ejemplo y anécdota que James Gleick nos cuenta en su artículo.
Philip K. Dick, en su novela de 1962 “El hombre en el castillo“, usa la palabra historicidad, que es “cuando una cosa tiene historia en si misma.” En el libro, un comerciante en antigüedades tiene dos encendedores Zippo idénticos, uno de los cuales supuestamente pertenecían a Franklin D. Roosevelt, y dice: “Uno tiene historicidad, un infierno de cosas en el mismo. Tanto como cualquier objeto que jamás haya tenido. Y el otro no tiene nada. ¿Puedes sentirlo? … No se puede. Usted no puede saber cuál es cuál. No hay una mística presencia, o aura “alrededor de el”.
De regreso al mundo real, en 1996 un humidor que había pertenecido a John F. Kennedy fue vendido por Sotheby’s por $ 574.500. It had historicity. Tuvo historicidad.
Algunos objetos terminan teniendo valores mágicos sorprendentes. Y quien decide el valor es el comprador y la información (y lo importante que está sea) inherente al objeto. Toda una gran paradoja del mercado y la información.
Las palabras del comprador de la Magna Carta (David Rubenstein) nos dan más o menos luz, depende como se mire:
“Hoy es un gran día para Estados Unidos. Soy un ciudadano estadounidense. Trabajo en Washington DC, a 300 metros de los Archivos Nacionales y he ido a ver la Carta Magna muchas veces. Me emocioné al encontrarla expuesta en Sotheby’s y me preocupó la idea de que la última copia que tenemos en este país escapara. Estoy convencido de que tenía que quedarse aquí”
Cuando un bloguero famoso se muera. ¿Cuanto costara su blog?












Comentarios
Enero 10, 2008
lei la palabra vendidas,me llamo la atencion y me informe via internet de que se trataba, quede impresionada. busque internet y me encuentro con equizopedia, a travez de uds. qiuisiera poder adquirie una copia y a la vez conocerlo mejor. gracias.